La cancha la Plaquita, o la bombonerita como también es conocida, es un espacio que la comunidad del barrio El Bosque, comuna 4 de la ciudad de Medellín, ha disputado y mantenido a pesar de todas las complejidades. Osvaldo Giraldo, líder deportivo de la comuna es una de las personas que se ha encargado de velar por este escenario deportivo que beneficia a todos los niños, jóvenes y adultos.

La cancha tiene aproximadamente 32 años de haberse creado y nació por la misma necesidad del barrio, porque no había un lugar donde hacer deporte y este era el espacio más amplio que había en el sector. “Inicialmente se hizo en adoquín y cemento y con el pasar de los años se ha ido mejorando, con la ayuda de mucha gente del barrio y líderes”, comenta Giraldo.

Desde muy niño, Osvaldo se empezó a interesar por el fútbol y aunque no lo pudo practicar debido a su discapacidad, vio en el deporte otra oportunidad para impulsar su potencial como líder y gestor de prácticas deportivas en la comunidad. Actualmente, dirige las escuelas del barrio y maneja las selecciones de fútbol y microfútbol.

En la Plaquita han nacido proyectos muy importantes para la comunidad y uno de ellos es la Escuela de Fútbol para niños, un proyecto impulsado por Carlos Buriticá, la junta de Acción Comunal y un grupo de líderes mujeres de la comuna, donde han organizado torneos muy reconocidos de diferentes categorías e integraciones con jóvenes de otros barrios. 

Sin embargo, este proceso no ha sido nada fácil principalmente porque en sus inicios las personas que vivían cerca a la Plaquita no estaban de acuerdo con la cancha y también porque se ha vuelto un espacio de basura.  “Esto nos perjudica a todos y es la pelea más dura que tenemos en este momento y estamos luchando para quitar esas basuras de acá y crear conciencia con la gente de que es un lugar que debemos mantener limpio”, señala Giraldo. 

El deporte tiene el poder de transformar el mundo, de inspirar, de aportar múltiples beneficios físicos y psicológicos. Es una herramienta poderosa para fortalecer los lazos y relaciones sociales. “El deporte sea el que sea, es algo muy bueno porque los niños y jóvenes se van a mantener entretenidos, van a mantener su mente despejada. El ejercicio es una fuente de diversión y la plaquita es un espacio de sano esparcimiento. Esto los saca de estar en una esquina o cogiendo malos vicios. Es la mejor forma de sacarlos de mucha violencia”.